Conoce quién fue San Benito, el significado de su protección espiritual
y lleva contigo un símbolo de fe todos los días.
El padre del monacato occidental y ejemplo de fe inquebrantable
San Benito fue un monje del siglo VI, considerado el padre del monacato occidental. Nació en Nursia, Italia, alrededor del año 480 d.C.
Enseñó a vivir una vida de oración, trabajo y disciplina espiritual bajo el lema que transformaría el cristianismo:
Su vida estuvo marcada por una lucha constante contra el mal y la tentación, confiando siempre en el poder de Cristo. Fundó la Orden Benedictina y estableció la Regla de San Benito, que hasta hoy guía a miles de monjes en todo el mundo.
Su ejemplo de santidad, humildad y confianza en Dios lo convirtió en uno de los santos más venerados de la Iglesia Católica.
Un defensor poderoso contra las fuerzas del mal
A San Benito se le reconoce como un gran defensor contra el mal. La tradición cristiana asocia su intercesión con la protección espiritual.
Su vida fue un ejemplo de victoria sobre las tentaciones y los ataques espirituales a través de la oración y la confianza en Dios.
La medalla de San Benito contiene una oración antigua de liberación que proclama la victoria de Cristo sobre el mal.
Cada símbolo contiene un mensaje de fe y liberación
La Cruz: Representa el poder salvador de Cristo y su victoria sobre la muerte.
Las Letras Sagradas: Contienen abreviaturas en latín de oraciones de protección y exorcismo que han sido utilizadas por la Iglesia durante siglos.
La Imagen de San Benito: Nos recuerda su ejemplo de santidad y su poderosa intercesión ante Dios.
Un símbolo de fe para llevar contigo todos los días
Esta pulsera con la medalla de San Benito ha sido creada como un símbolo de fe para acompañarte en cada momento de tu vida.
Te acompaña en tu vida diaria recordándote la presencia de Dios
Un signo visible de tu confianza en la intercesión de San Benito
Perfecto para compartir la fe con tus seres queridos
Diseño refinado ideal para adultos y jóvenes
Desde que conocí a San Benito entendí que la verdadera protección viene de Dios y no del miedo. Esta pulsera me recuerda cada día que no estoy solo, que Cristo ha vencido y que puedo confiar en Él en cada situación.
Al adquirir esta pulsera estás: